-Pero,¿porque lo dejaste?
-Que sé yo. Por inmadurez, tal vez. Por no darme cuenta, o por miedo a seguir.
Si tuviera esa fortaleza y no esta tremenda cobardía. Por desgracia me tocó esta parte.
Solo puedo decir, que no puedo culpar a nadie. Soy dueña de mi mente; la que actua y me hace reaccionar.
Hace 10 años
No hay comentarios:
Publicar un comentario